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07 noviembre 2012

Shango

Shango...

Shangó es uno de los más populares Orishas del panteón Yoruba. Es considerado Orisha de los truenos, los rayos, la justicia, la virilidad, la danza y el fuego. Fue en su tiempo un rey, guerrero y brujo, quien por equivocación destruyó su casa y a su esposa e hijos y luego se convirtió en Orisha.

Orisha de la justicia, la danza y la fuerza viril, dueño de los tambores Batá, Wemileres, Ilú Batá o Bembés, del baile y la música; representa la necesidad y la alegría de vivir, la intensidad de la vida, la belleza masculina, la pasión, la inteligencia y las riquezas.





Como Orisha...

Changó es llamado Yakutá (el lanzador de piedras) y Obakosso (rey de Kosso). Fue el cuarto Rey de Oyo y también el primer awó, cambió el ashe de la adivinación con Orunmila por el de la danza, es dueño también de los tambores Batá debido a que intercambió el Oraculo de Ifa con orula por los tambores batá, Wemileres, Ilú Batá o Bembés.

Familia...

Fue esposo de Obbá, Oyá y Oshún. Fue hijo de Obbatala y Aggayu Solá, pero en otros caminos se señala como de Obbatalá Ibaíbo y Yembó o de Obbatalá y Oddua, sin embargo en todos los caminos se considera criado por Yemayá y Dadá. Hermano de la última, Oggun, Osun, Eleggua y Oshosi.






Ofrendas y Bailes...


Las ofrendas a Changó incluyen amalá, hecha a base de harina de maíz, leche y quimbombó, plátanos verdes, plátano indio, otí, vino tinto, maíz tostado, cebada, alpiste, etc. Se le inmolan carneros, gallos, codornices, jicoteas, gallina de guinea, palomas.





Pataki...


Furibundo con sus descendientes al saber que Oggún había querido fornicar con su propia madre, Obatalá ordenó ejecutar a todos los varones. Cuando nació Changó, Elegguá (su hermano) se lo llevó escondido a su hermana mayor, Dadá, para que lo criara. Al poco tiempo nació Orula, el otro hermano, Elegguá, también temeroso de la ira de Obatalá, lo enterró al pie de la ceiba y le llevaba comida todos los días. El tiempo transcurrió y un buen día Obatalá cayó enfermo. Elegguá buscó rápido a Changó para que lo curara. Luego de que el gran médico Changó curó a su padre, Elegguá aprovechó la ocasión para implorar a Obatalá el perdón de Orula. Obatalá accedió y concedió el perdón. Changó lleno de gozo cortó la ceiba y de ella labró un hermoso tablero y junto con él le dio a su hermano Orunmila el don de la adivinación. Desde entonces Orunmila dice: “Maferefun (bendición) Elegguá, maferefun Changó, Elegbara”. También por la misma razón el ékuele de Orunmila lleva en la cadeneta un fragmento del collar de Changó (blanco y rojo) por una punta. Desde entonces Orunmila es el adivinador del futuro como interprete del oráculo de Ifá, dueño del tablero y consejero de los hombres. Según IFa el dueño de la pata izquierda del ekuele es elegua que es quien se lo pidió a Orula.






Resumen...


Orisha de la justicia, guerreo, la danza, la fuerza viril, los truenos, los rayos y el fuego, dueño de los tambores Batá, Wemileres, Ilú Batá o Bembés, del baile y la música; representa la necesidad y la alegría de vivir, la intensidad de la vida, la belleza masculina, la pasión, la inteligencia y las riquezas. Es adivino por exelencia, fue rey, es el que mas virtudes y defectos tiene de todos los Orishas. Sus numeros son el 6 y sus multiplos. Su color el rojo con blanco. Se saluda ¡Kaó Kabiesilé, Shango Alufina! Sincretizado como Snta. Barbara Bendita en el Catolisismo. Se celebra el 4 de diciembre...

25 octubre 2012

Curiosidades

Otro Tipo de Santería...

En Lucena, municipio de Córdoba (España), se llama santería a la forma de sacar en procesión a las imágenes en semana santa y otras fiestas llevándolas en el hombro entre varias personas. Los horquillos, chicotás, son más cortos que los de otras ciudades ya que la procesión la llevan solo entre 24 y 28 santeros (braceros y costaleros en otras zonas). En Lucena las procesiones van cambiando cada año de santeros. Cada año se otorga el timbre (éste se hace sonar para poner la procesión en unas horquillas y descansar el hombro) a un manijero, persona que santea y se encarga de tocarlo y este avisa, invitando a santear a sus mejores santeros. Además no se ensaya; simplemente se hacen juntas (pequeñas celebraciones) en las que el manijero indica como va a ir el santo, los sitios que ocuparán los santeros, el ritmo que va a llevar el tambor, que se sustituye por las bandas de música de los costaleros, y la última junta que es la junta marca. En ésta los santeros se marcan en sus lugares para que les hagan cuñas a su altura y que cuando se pongan el santo en el hombro éste esté nivelado. Hasta que llega el gran día de salir a la calle, los santeros van vestidos de una forma especial a la casa del manijero dos horas antes de la salida de la procesión. Cuando están todos se dirigen a tomar café a un bar con los tamboreros delante tocando un determinado paso y el torralbo, un cornetín especial, si es que lo hay. Cuando se termina de tomar el café se dirigen al templo con una almohadilla debajo del brazo (hay manijeros que prefieren atar las almohadillas de antemano pero normalmente no se hace así) y cuando llegan las atan para que el hombro duela menos. Cuando la procesión sale a la calle, es sacada a la altura de las rodillas de los santeros, la dejan en el suelo y se la pueden echar al hombro de dos formas:
  • En un tiempo: el manijero grita "estáis" en una esquina y comprueba que todos estén preparados y griten "puestos"; en ese momento el manijero grita "al hombro" y el santo sube de un tirón al hombro. Esta forma solo se realiza en los cristos.
  • En tres tiempos: se produce la misma operación pero esta vez el manijero grita "a los muslos" (rodillas) "a la sangría" (pecho) "al hombro" esta operación se realiza con todas las vírgenes y algunos cristos que pesen mucho.
Y en este momento es cuando se reparten las horquillas. A la hora de encerrar el santo se repite la última operación que hemos visto pero al revés: El manijero grita: "fuera horquillas" "a la sangría" "a los muslos" "al suelo" y por último "¡VIVA NUESTRO PADRE!" O "¡VIVA NUESTRA MADRE!" y entran la procesión de nuevo al templo a la altura de las rodillas. Aunque esto en Mexico tambien lo hacen y tienen otro nombre. En los pueblos e incluso en la ciudad, los dias festivos, la gente lo hace como festividad al santo festejado y recorren las calles cantando o rezando...

La Religión

La Religión...


La santería cree en una fuerza o dios universal del que proviene todo lo creado, llamado Olodumare. La energía de Olodumare es Ashé. Luego están los orishás, que son deidades que gobiernan diversos aspectos del mundo. Los orishás, además, velan para que cada mortal cumpla el destino que tiene marcado desde su nacimiento.

La identificación de los orishás con los santos más conocidos tiene razones muy simples, que se relacionan con el aspecto o las acciones de los santos:

    Babalu Aye el santo de los pobres, hace referencia a San Lazaro .
    Eleguá, el santo niño; se hace referencia al Santo Niño de Atocha.
    Obatalá,la virgen de las mercedes; dueño de todas las cabezas del mundo.
    Changó, deidad del trueno es Santa Bárbara, que en las creencias católicas es representada con vestimentas rojas y espada.
    Ogún, que maneja el hierro, dios de la guerra y las armas, se asocia con San Pedro, San Pablo, San Juan Bautista, San Miguel Arcángel y San Rafael Arcángel en la santería cubana; en el candomblé de Brasil con San Antonio de Padua y San Jorge (Río de Janeiro); en el vudú haitiano, con Santiago el Mayor.
    Agayú encuentra su correlato en san Cristóbal, que para los creyentes cristianos es el santo de los volcanes, la fuerza bruta, el poder de la tierra y el fuego
    Inle, el médico, es san Rafael, el arcángel que cura y sana.
    La Virgen de Regla es Yemayá, diosa de la maternidad y del mar.
    Oshún, diosa de los ríos es la Virgen de la Caridad del Cobre, ella es la dueña del amor, el oro; creadora del dinero, la belleza, la coquetería. La más bella de las orishás, dueña de la miel, y patrona de Cuba.
    Oyá, es la diosa del cementerio, se sincretiza con la Virgen de La Candelaria, que en España es la Patrona de Canarias.

La santería tiene una jerarquía sacerdotal. Aunque se considera a la Oshá e Ifá como ramas separadas, los máximos sacerdotes de la santería o Regla de Osha-Ifá son los babalawos babalaos, sacerdotes de Ifá y su profeta Orunmila. Luego se encontrarían los babalorishas e iyalorishas, que son santeros con ahijados consagrados. Los Iyalorishas y Babalorishas, santeros que no tienen ahijados. Los Iyawos, santeros en su primer año de consagrados, y por último los Aleyos, que son creyentes pero que aún no han sido consagrados.

Todos ellos son santeros, iniciados mediante ritos específicos, el primero de los cuales es un ritual de purificación y la entrega de cinco collares, representando a Shangó, Obbatalá, Yemayá ´, Oshún y eleggua o recibiendo a los orishás guerreros, que son Elegguá, Oggún, Oshosi y Ozun.que son santos consagrados en otanes [piedras]

Los pilares fundamentales de la religión se basan en el culto a los ancestros muertos (egúns) y en el conocimiento de que existe un Dios único (Oloddumare) y se relaciona con los seres humanos a través de extensiones del mismo, que también son divinidades, a las cuales los yorubas denominaron orishás. Por estas características se considera que es una religión politeísta.

El ebbó o sacrificio para lograr resolver problemas de índole económica, problemas de salud o de estabilidad espiritual está presente en la religión, también se utiliza para aferrar los egguns que llegan en el cuerpo de los practicantes. Y en la adivinación a través de los tres oráculos que componen la religión, el oráculo de ifá (utilizado por los babalawos), el oráculo del diloggún (caracoles) utilizado por los santeros y el oráculo del biagué (coco), utilizado indistintamente por ambos. El sacrificio pueden ser plantas, semillas, metales, animales u otros productos provenientes de la naturaleza.

El sacrificio animal ha sido criticado por los medios de masas de las culturas occidentales, sin embargo con el propósito de establecer la diferencia existente entre el sentido de sacrificio hallado en el Antiguo Testamento y en las prácticas santeras, vemos como en el libro de Levítico, específicamente desde el versículo 1 hasta el 7, se relata la historia de cómo un día el dios Yavé llamó a Moisés y le ordenó que le sirviera de mensajero ante los hijos de Israel instruyéndoles detalladamente el método para llevar a cabo los sacrificios propiciatorios en su nombre. De igual manera, Yavé le dijo a Moisés que estos sacrificios, siempre y cuando se hicieran según las disposiciones prescritas, serían bien recibidos por él y, a cambio, los pecados de la persona que ofreciese dicho sacrificio serían perdonados. Pero se entiende ahora que el sacrificio animal ya no es valido en el Nuevo Testamento porque Jesucristo se sacrifico así mismo por la humanidad, cancelando así los sacrificios posteriores.

Evidentemente, y a diferencia de la tradición yoruba, en este pasaje del Antiguo Testamento el sacrificio y el modo en que éste debe llevarse a cabo, ambos, están dados por Dios a los hombres a través de la revelación a Moisés y, en segundo lugar, el propósito principal del sacrificio, según se presenta en dicho pasaje del libro de Levítico, es lograr el perdón de los pecados y en este sentido podemos decir que ya Jesucristo sacrificándose así mismo perdono todos los pecados del hombre, siendo innecesario ahora realizar sacrificios, ya que todos los pecados e incluso los que están por cometerse han sido y serán perdonados.

En cambio, en la santería, el sacrificio de animales está determinado por el rito de la adivinación, lo cual evidencia la existencia de una característica fundamental entre muchas religiones endógenas de África, a saber, la ausencia de una revelación divina y, por el contrario, la persistencia de conocimientos ancestrales que han sido transmitidos a los hombres y mujeres desde los primeros tiempos, aquellos, según los yoruba, en los que la humanidad y los orishá convivían en este planeta. En este sentido, jamás algún animal se sacrifica caprichosamente. Cada sacrificio responde a la solicitud, a través de los métodos de adivinación, de algún orishá o ancestro que requiere de uno o varios animales para poder resolver la situación que la persona consultada quiera solucionar.

Generalmente los orishás y ancestros solicitan que les sea ofrecido uno o varios animales especificando el tipo y el género) en el caso de que la vida o el bienestar de la persona consultada estén en juego. En este sentido, el sacrificio no es un instrumento mediante el cual se pretenda redimir pecado alguno ya que en la santería no existe tal concepto. En la santería ni el hombre ni la mujer son concebidos como depositarios a priori de cierta (s) culpa (s). El sacrificio, según la cosmovisión santera, es la vía mediante la cual puede ser restaurado un proceso o un ritmo que haya sido interrumpido. Los santeros aluden a que cada quien nace con un ritmo específico, un ritmo espiritual en la vida, que no debe ser interrumpido ya que si es así, entonces la persona no podrá realizarse plenamente. Sin embargo, cuando este ritmo ha sido trastocado, por las razones que hayan sido, entonces se requiere del sacrificio de un animal para restaurarlo. La sangre del animal, ofrecida a algún orishá y/o ancestro, es capaz de restaurar dicho ritmo porque ella está ligada directamente a un ritmo en el cuerpo del animal.

Los santeros realizan las ceremonias en sus propias casas, porque la santería carece de templos. Se reúnen en casa o ilés, que al mismo tiempo componen ramas de acuerdo a los primeros fundadores. El santero forma parte de la vida cotidiana del creyente, se convierte en su intermediario con lo sobrenatural, su consejero y su adivino.

El grado más alto en la santeria es el del oluwo babalawo, que es un babalawo que se corono santo, el balalawo que no tiene santo coronado sino solo santo lavado, y ellos reciben poderes fuertes como osain para trabajar la brujería ya que por el lado de prenda no lo pueden trabajar ya que el ser babalawo les limita a trabajar con muertos que es lo que se trabaja en la prenda.

Los santeros u olorishas son los que trabajan con la divinidad afrocubana a través de consultas con caracol o consulta espiritual, en misas o sesiones espirituales según el desarrollo de cada persona.

El oriaté es la persona que dirige las ceremonias de la divinidad (orisha, santo) para que esta se haga de manera correcta y en ella solo trabajan santeros que estén consagrados; al nuevo iniciado y recién consagrado se le llama iyawo el cual ya ha pasado por rituales secretos.

Los aleyos son aquellas personas que tienen ciertos conocimientos son creyentes, están interesados en las ceremonias así que tengan algunos secretos, los rituales no se deben exponer ante las personas no consagradas.

Santeria

Santeria...

Los Santeros o Regla de Osha-Ifá es un conjunto de sistemas religiosos que funden creencias católicas con la cultura tradicional yoruba. Es, por lo tanto, una creencia religiosa surgida de un sincretismo de elementos europeos y africanos.

La santería fue practicada por los antiguos esclavos negros y sus descendientes en Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Panamá, Venezuela, Brasil, Colombia y lugares con gran población hispana en Estados Unidos de América (Florida, Nueva York, San Francisco, Nueva Orleans, Los Ángeles, Miami y San Diego).

Actualmente la religión cuenta con presencia también en España, especialmente en Canarias por su estrecha relación con Cuba, México, Holanda, Alemania, Inglaterra, Francia, y otros países en los cuales hay un número considerable de inmigrantes cubanos. En Venezuela, en la región de Caracas es donde se concentra la mayor cantidad de santeros y babalawos en el país pero también se encuentran en Cumaná, Coro y Maracay. En Colombia aunque se encuentra muy oculta, también se tiene presencia de la santería o regla de la osha, especialmente en la ciudad de Santiago de Cali ya hay familias de santeros conformadas por awos y babalawos cubanos, inclusive en la actualidad ya se cuenta con tiendas de artículos para santería.

La Santería es la decana, heredera y seguidora de la cultura yoruba, ha enriquecido todos los preceptos de las doctrinas yorubas, es diáspora del legado de los esclavos que llegaron desde Nigeria y por lo tanto del pueblo de Ife, a tierra cubana. De la misma forma el propio autor ha escrito la Oración a San Froilán, donde expone y demuestra que dicho santo desde el punto de vista del sincretismo, pudiera de una manera muy cierta sincretizarse con la deidad yoruba Osain, lo cual acentúa todo este estudio la universalidad de la teología de la Santería, una de las herederas de la cultura yoruba, es decir, la Santería Cubana.




Historia...

Cuando se colonizó América, y dado que los europeos no les permitían adorar a sus dioses a los esclavos que venían de África, ellos identificaron sus dioses con los santos cristianos, de esta forma los podían seguir adorando sin que se dieran cuenta sus dueños. La santería aparece ya definida en las creencias occidentales de Cuba en el siglo XIX.

La Santería es una religión que tiene sus orígenes en la tribu Yoruba del África. Los Yorubas vivían en lo que se conoce hoy como Nigeria, a lo largo del Río Niger. En un tiempo tuvieron una poderosa y compleja estructura organizada en una serie de reinos, de los cuales el más importante era Benin. Este duró por 12 siglos hasta el 1896.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los Yoruba pelearon una serie de guerras con sus vecinos y entre ellos. Estas peleas internas y los ataques externos llevaron a la caída y esclavización del pueblo Yoruba. Entre 1820 y 1840, la mayoría de los esclavos enviados desde Benin eran Yorubas. Estos esclavos fueron llevados a Cuba y al Brasil a trabajar en las plantaciones de azúcar. Los Yoruba pronto fueron llamados los "Lucumi", debido a su saludo "oluku mi", "mi amigo".

Las leyes españolas, al mismo tiempo que permitían la esclavitud, trataban de atenuar esa injusticia concediendo a los esclavos algunos derechos, al menos en teoría. Tenían derecho a propiedad privada, matrimonio y seguridad personal. También las leyes exigían que los esclavos fueran bautizados católicos como condición de su entrada legal a Las Indias.

La Iglesia trató de evangelizar a los negros lucumí pero las condiciones eran muy difíciles. Además de la escasez de sacerdotes, la injusticia de la esclavitud dificultaba que los lucumí aceptaran lo que se les imponía. Más allá de los motivos detrás de la iniciativa evangelizadora, los hombres que promulgaban la fe cristiana entre los esclavos, pertenecían a la misma raza y en muchas ocasiones a los mismos círculos sociales que los esclavistas. El resultado fue que muchos aceptaron exteriormente las enseñanzas católicas mientras interiormente mantenían su antigua religión.

Con el triunfo de la revolución comunista en Cuba en 1959, más de un millón de cubanos se exiliaron en otros países (principalmente en las ciudades de Miami, Nueva York y Los Angeles). Entre ellos había santeros que propagaron la Santería en sus nuevos ambientes.

En sus esfuerzos de esconder su religión africana y sus prácticas mágicas, los lucumís identificaron sus deidades africanas (orishas) con los santos del catolicismo, dando como resultado un sincretismo religioso conocido hoy como la Santería.

La Santería adora una fuerza central y creativa llamada Olodumare. De él procede todo lo que existe, y todo regresa a él. Olodumare se expresa a sí mismo en el mundo creado a través de Ashe. Ashe es la sangre de la vida cósmica, el poder de Olodumare hacia la vida, la fuerza y la justicia. Es una corriente divina que encuentra muchos canales de mayor o menor receptividad. Ashe es la base absoluta de la realidad.

Creen que la vida de cada persona viene ya determinada antes del nacimiento en Ile-Olofi, la casa de Dios en el cielo. Aquellos que no lo cumplen serán castigados por los orishas y deben reencarnarse hasta satisfacer el castigo.